Viva Yurena y viva Raquel
Apenas lo veo pero mi madre me tiene al tanto de lo que sucede dentro de “La casa de tu vida”. Que sí, que todo el mundo piensa que la tía está mal de la cabeza y que tiene un problema o no sé qué leches. Pues a mí me hace gracia, cuanto más loca y follonera, mejor me cae la mujer. Además, yo ya lo dije nada más verla por primera vez: “tiene cara de mala”. Y no me equivoqué. Pero claro, si nos ponemos a pensar un poco en todo el tinglado que se ha montado Telecinco, nos daremos cuenta de lo evidententemente preparado que está todo. Es curioso que siempre entren personas que se pelean y arman un follón lo suficientemente importante como para dar que hablar muchas semanas. Y nunca falla, oye. Que no son actores, pero segurísimo que todo está perfectamente preparado, aunque a mí no me importa porque me lo paso genial con esta pareja. Es, digamos, la segunda parte de los maravillosos Mei y Savalli.

¿Que quién es Yurena? Pues la de la foto, nuestra eterna Tamara. María Del Mar Cuena Seisdedos, más conocida como Tamara, fue denunciada por Tamara “la mala” (la de los boleros, como decimos todos) y le arrebató el nombre artístico. Después, nuestra eterna Tamara lo volvió a intentar con el nombre de Ámbar, nombre que también estuvo registrado por no sé quién (aunque he escuchado canciones de ese/ a tal Ámbar y son demenciales). Y ahora un nombre que fácilmente confundiremos con Yurima, la hermana de Dinio García: Yurena. Yurena es un nombre de estos que le ponen las madres a sus hijas en un intento de originalidad que acaba en sublime horterada. Eso sí, es un nombre completamente inspirado en algún personaje de telenovela.
Anoche, ese que no quería salir, salió. Hacía años que no iba a un chino, pero fue hasta divertido. No sabía que se podía comer tanto por tan poco dinero, no me salen las cuentas. Fuimos en grupo de siete personas y acabamos la cena de la forma más escatológica posible, y es que mi tocayo Christian se intentó comer el flan de postre de un sorbo y, al levantar la cabeza, lo convirtió en crema catalana o natillas, algo que provocó tantas risas como arcadas entre los demás comensales. Luego fue el turno de Jordi, que también lo intentó y le salió algo mejor. Aunque lo más desagradable fue lo que hizo Sergio: cogió una cucharilla y se comió un trozo del flan vomitado de Christian. Mientras tanto, yo aún estaba intentando terminar de cenar porque fui un poco lento (hablé mucho). En fin, luego nos fuimos a Missing donde, por supuesto, me quedé en la puerta (antes muerta…) leyendo la Shangai: ¡la Terremoto De Alcorcón en portada! La portada de la revista, además de La Terremoto, estaba copada por varios travestis y andróginas baratas con poco gusto estético y menos personalidad. En fin, que acabamos todos en Byblos bailando música machacante y yo más sobrio que nada. Y, al final, conocí a un chico venezolano bastante simpático y con el que mantuve una larga conversación mientras su novio estaba completamente evadido a causa de su borrachera. Por supuesto, Cristina Saralegui, Univisión y Laura Bozzo fueron preguntas obligadísimas por mi parte.
La semana pasada ya empecé a dar clases de informática en la academia a tan sólo dos personas (es lo que tiene) y tuve que intentar explicarles básicamente qué es un ordenador a dos mujeres que no habían tocado uno en su vida. No fue difícil aunque, si aprendieron algo o no, es algo que les preguntaré mañana, que tengo clase.
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