Miércoles, 26 de mayo de 2004
- ¡Uy! ¿Yo guapo? ¡Que Dios te conserve la vista!
- Y a tí la inteligencia.
Hacía mucho tiempo que no veía ‘Crónicas marcianas’, ahora mismo está un hombrecillo que dice que se lo ha hecho con no sé quién. Uf, no sabéis lo que cuesta escribir con los auriculares puestos con la televisión machacando, es terrible. Es realmente cierto: cuando ves la televisión, no piensas.
photo of Sculpture Garden by A. Anderson
Me gusta esta foto, me encanta. Esta noche estaba de camino a casa, venía de la academia pensando en mis cosas. Os recomiendo que, si queréis sentiros muy bien al cabo del día, os deis un paseo de media hora mínimo, pensando en vuestras cosas, lo recomiendo. Pues bien, la foto que veis arriba la encontré en Google, cuando buscaba las palabras caminar y noche. Como no encontraba nada adecuado, puse walk y night, y apareció esta imagen, no sé por qué. Me gustó tanto que aquí la teneis. Queda muy bien.
Si os soy sincero, se hace algo pesado esto de tener un diario virtual y tener que contar algo cada día, incluso cuando no hay nada que contar. Eso lo suelo hacer haciéndoos algún monográfico de esos que hago yo, pero ahora mismo no tengo ganas. Ayer más de uno se me cabreó porque me cargué el final de dos películas. Pues me da igual.
Estoy, además, muy indeciso. Tengo muchas cosas que hacer en la vida, todo el tiempo del mundo para hacerlas, pero me falta algo muy importante. Cada día me levanto y hay algo que me falta, que me inquieta, es una sensación que no sé si vosotros también os ocurre. Principalmente (nunca pensé que diria esto), creo que me falta dinero. Quiero hacer muchas cosas pero no tengo dinero para ello. Quiero viajar, quiero abrazar a alguien muy fuerte, quiero que me deje de doler la boca (el otro día me quedé dormido cuando tenía cita con el dentista), quiero trabajar en la radio, quiero vivir solo, quiero ser periodista, quiero hacer tantas cosas… Muchas de ellas cuestan dinero, y yo no lo tengo. Mi madre sí, claro. Ella sí que tiene sesenta euros para gastárselos en cuatro cubiertos de cocina y un colador (cucharas de estas que parecen un colador, otra sopera, otra con rejillas para coger pizzas y no sé qué más). Tiene dinero para comprarse una televisión enorme, que se ve fatal, que cuesta quinientos euros y no nos hace ninguna falta. Yo esa televisión la he puesto sólo tres veces desde que la trajeron hace dos meses. Tiene mil cosas que son completos derroches y luego dice que es que le falta dinero ¿será zorra? Pues vaya madre tengo. Luego me quejo de la familia real, pero mi madre tampoco es que sea la Madre Teresa De Calcuta. Y claro, a mí me intimida mucho pedirle dinero. Sé que lo tiene, sé que me lo da cuando se lo pida, pero a mí pedir me cuesta horrores. Hace varios años, me fui andando desde mi colegio en Alicante hasta Torrellano, sólo porque me faltaba dinero para el autobús y no quise pedir veinte duros que me faltaban para el autobús. Así soy yo. Me parece que si sigo así, me van a faltar muchas cosas en la vida. Ya me espabilaré.

Hace un rato que he apagado la tele. Joder, hacía un montón que no la encendía, o estoy estudiando, o delante del ordenador o leyendo (que bueno, leer leo media hora al día, cuando me voy a acostar, que tampoco es que me exceda). Yo no sé qué opinarás de mí.
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