Livin’ Las Vegas
Os cuento. Ese rollazo del 21 de marzo sólo era para cambiar de diseño. La verdad es que la demora de la página se debe a mi indecisión. He realizado seis diseños casi completos, horas y días (casi un mes) de trabajo que he desechado a última hora porque, sencillamente, no me convencían. Y ayer me puse a empezar de nuevo, con prisas de última hora y todo eso. En fin, que ya hay página nueva, aunque está aún sin terminar, como habréis podido observar (sí, no busquéis por ninguna parte que no hay menús). Lo que ocurre es que este diseño tampoco me convence, ¡no sé por qué! Pero vamos, así se quedará hasta dentro de un tiempo. Iba a poner comentarios en cada bitácora, uno por día, como Ismael Álvarez, (siguiendo el consejo de Atzur), pero no he podido porque no me he enterado de nada, así que me quedo con Haloscan (al menos de momento).
Bueno, pues tengo novedades. El viernes fui a recoger mi documento de control fascista a la academia y, mirad por dónde, ¡salí con un empleo! Es algo muy raro. Durante los próximos tres meses empezaré a dar clases de informática (Windows 98, Word 2000 y Access) a amas de casa. Pagan cuatro duros, una miseria (creo que poco más de 200 euros), pero me hace ilusión. Me tomé un café con mi antigua profesora de academia, compré.
Y el sábado, Metropol. Fui con Valentín y Juan Carlos, nos llevaban dos amigos suyos que me recogieron en el coche, muy guapos los dos. La noche fue genial, en Elche hacía una temperatura, pero luego en Murcia ya hacía más fresquito. Después de estar haciendo el pavo un poco en el coche bebiendo y bailando a las Spice Girls (juntas y por separado), nos metimos en la discoteca. Al loro: había un transexual que iba exactamente igual que Bárbara Rey, era igual. Llevaba un vestido rosa chillón ceñidísimo y dos tetas enormes (igual que en la foto de Angelyne). Valentín y yo no parábamos de mirarla cada ve que pasaba (incluso le quisimos tocar una teta y todo). Y vimos luego a otra igual (muy raro) pero con otro peinado. También vimos a un travesti que iba de blanco y con un tocado de extensiones negro enorme, que no sé con qué famosa comparar, ya encontraré alguna foto. Y en la última parte de personajes, aparte de las travestis, había un transexual que a nadie le ha quedado claro si es hombre o mujer. Un elemento que apenas levantaba un metro del suelo, con la cara igual a la de Bon Jovi y con las piernas deformes, encorvadas hacia afuera, con una silueta en medio que daba toda la impresión de que se acababa de bajar de un caballo (really). Por último, uno de los camareros (que previamente le había dicho a Valentín “mira, ese también me gusta”) pasó por mi lado a última hora y, tras piropearme, se puso a darme un poco de charla. Me pidió el teléfono y el correo. ¿Hice bien en dárselo?
Y hoy no he ido a la emisora porque me he levantado con un dolor de cuello tremendo. No puedo girar la cabeza (doy aspecto de retrasado mental) porque me duele mucho, así que llevo todo el santo día como Erin Brockovich con su collarín en el juicio (gran escena).
Y eso, cerrando, ya os aviso de nuevo que la página mañana espero tenerla abierta completamente, ¿de acuerdo? Gracias por estar ahí.
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