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La noche temática yankee

Que eso, que hoy estoy contento por nada. Hace un bonito día. Está nublado y el cielo está blanco porque el Sol está vetado por las nubes. Y hace frío. Pero es un buen día. Y nada, he hecho mis tareas de casa y ahora voy a ponerme a escribir los correos que le debo a algunas personas. ¿Televisión? Claro, claro, ahora voy a ello.

Pues anoche, tras pasar mi tsunami emociona, sí. ¿Por qué no debería serlo? Me acabo de poner el “Alba” de Antonio Flores (tan bonita, tan morena, tan gitana como era)l, me puse a ver ‘Salsa rosa‘. Joder, que yo soy de ‘Tómbola‘, que a mí la copia barata de Telecinco me sabe a rayos, ¡pero coño, que estaba Saritísima de invitadísima! Así que nada, tono, politono o sonitono espacio sencilla y la marca de tu móvil, hasta que me dieron las dos de la madrugada, que me tragué todo el programa porque en La 2 dieron una peli tostón y a mí de ‘La noche temática‘ sólo me suele interesar el documental. Entonces, antes de que empezase el documental, cogí mis últimos cuatro euros de mi habitación y me planté a la una y media de la madrugada en el 24 horas. Fantalimón, Ruffles yorkeso y vuelta a casa. Recojo la cocina, meto a mi periquita en la ídem, la tapo, vuelvo al salón con un vaso de cristal cargado de hielo y dejo que la Fanta colme el vaso con la espuma que, en el silencio, rugía fervientemente emergiendo de los hielos. Un trago de limón con hielo era perfecto a esa hora. Cojo mi mando y, de un clic, sepulto la irritante entrevista a la ex de Martín Pareja Obregón. En un segundo tenía delante de mí el logotipo de La 2 adelantándome el documental sobre la pobreza de Estados Unidos.

Pues eso, que es una lástima que este documental no lo viese ni Dios, porque estuvo más que interesante. Nos relataba la vida de varias personas que forman parte de esa mayoría estadounidense que vive cual Erin Brockovich en el comienzo de la película: sin nada. Aunque parezca lo contrario, en Estados Unidos hay mucha pobreza, a los ciudadanos les cuesta llegar a fin de mes y, evidentemente, toda la riqueza se concentra en una diminuta parte de la población que vive como Cleopatra. Es un país donde todo es muy grande, todo es sensacional mientras las grandes empresas así lo proclamen. La gente está poseída por logotipos, eslóganes y vive al servicio de los más pudientes. El primer caso fue el de Tim, su esposa y su hijo. Tim es transportista, pero su mujer no puede trabajar ya que tiene que cuidar a su hijo y no se pueden permitir una niñera, ya que apenas pueden con la factura de la luz. Tim gana lo justo para sobrevivir. Tal es su situación, que el documental nos muestra cómo acuden a una oficina de no sé qué a pedir una ayuda. La estirada y bienviviente funcionaria les asalta con preguntas del tipo “¿Recibe usted alguna ayuda económica?”, “¿Ayudas para el pago de la luz?” “¿Algún tipo de renta?”, etcétera. Todas las respuestas eran cansados “no” por parte de Tim y su esposa. A pesar de todo, Tim salió de allí defraudado porque, según el estado, él cobra demasiado para recibir ayudas para alimentos. Claro, que no viven cual ruandés, pero viven en la más absoluta miseria. Nos mostraron también el caso de dos mujeres en una situación similar, sin marido y con varios hijos a los que alimentar. Una de ellas no podía trabajar y vivía de las ayudas sociales. El penúltimo caso llamó mi atención especialmente. Se trata de un hombre negro que se levanta a las tres y media de la madrugada para llegar a su trabajo a las seis. Es limpiador, se pasa el día limpiando en varios trabajos, todo el santo día sin apenas descansar, hasta que llega a su casa a la una de la madrugada y se acuesta. ¿Lo más sorprendente? Que es así todos los días de la semana. Una de las entrevistadas contaba que no merecía la pena vivir así, que trabajar tanto toda tu vida para morirte sin ser nadie era terrible, es un círculo vicioso del que es imposible salir. No eres nadie, trabajas duramente para los ricos y ellos te pisotean arrogantemente sin piedad.

El documental está realizado por europeos. ‘La noche temática‘ es un programa que recoge reportajes de la cadena ARTE, una cadena alemana y francesa a partes iguales, cuyos colaboradores son las cadenas públicas de cada país europeo, entre ellos Televisión Española. Y eso se nota, se nota la mano francesa en el documental. El ex ministro de trabajo, no recuerdo su nombre (creo que es, no me hagáis mucho caso, el que estuvo en la etapa de Clinton), habló ante las cámaras explicando la actual dura realidad del país, cómo la riqueza estaba concentrada en las altas esferas de las grandes empresas. Sí, es un país rico, pero no sus ciudadanos. Estados Unidos muestra su grandeza inexistente a través de sus películas, series y productos que nos hacen ver a los demás habitantes del mundo lo poderosos que son, aunque la realidad, por lo menos para mí después de lo que vi anoche, es muy distinta.

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