Hoy os toca sesión de fotos. Me he levantado esta mañana temprano y me he ido a Alicante con mi cámara digital, dispuesto a hacerme el ciudadano más afortunado de Alicante. El resto del día: larguísimo.
Anoche estuve pensando en Sergi y en otros chicos, dándole vueltas a la cabeza. No podía dormir, me acosté a las 5:00 horas terminándome de leer ‘Relatos de lo inesperado’, de Roald Dahl, que me había dejado unos capítulos sin terminar. Alrededor de las 7:00 horas, aún intentaba conciliar el sueño, pero la muy puta de la de al lado no me dejaba porque resulta que todas las mañanas va en tacones por su casa, apenas haya amanecido. Mi madre me ha hecho café y entre las 8:00 y las 9:00 horas he sacado a mis chuchos (esta tarde la puta zorra de mi perra, Bussi, ha vuelto a romper de nuevo la protección de la verja) y me he duchado con tranquilidad. He cogido la cámara digital, mi D. N. I., mis llaves, 40 € y todas las ganas de comerme el mundo. He llegado a Alicante a las 9:30 horas y me he dispuesto a recorrerme la ciudad desde la Renfe hasta la biblioteca, cruzando Maissonave, Federico Soto y Canalejas. Me encanta, no puedo evitarlo. Cuando camino por una ciudad así a esas horas en las que todos trabajan, van apresurados a sus destinos y viven sus vidas con sus responsabilidades mientras yo me como la ciudad paso a paso, muy seguro de mí mismo y a paso firme y de maricón perdido. Mientras caminaba, he observado cómo se apresuran en construir la nueva tienda de Porcelanosa. En la misma ancha acera había una chica que estaba en su Vespa nueva, último modelo, urbana y con un look que intentaba ocultar los dos o o tres años que le quedan para pillar los treinta. Habían también hombres muy guapos, emperifollados, trajeados y con su móvil y su maletín, morenos y altos jovencitos de menos de treinta que iban por la acera sin mirar a nadie, más seguros que yo incluso del destino que tenían. En fin, echaba de menos comerme la ciudad un lunes por la mañana, es verdaderamente placentero ir dejando atrás escaparates de Massimo Dutti, Zara, Springfield, tabernas de Lizarran y esos interminables escaparatísimos de El Corte Inglés.
Hoy tengo todo el tiempo del mundo, así que a las 9:30 horas me he ido a casa de Paloma y nos hemos ido a la biblioteca a hacernos socios los dos. Hemos pasado antes por Canalejas, para hacernos una copia de la foto del D. N. I., la hemos presentado y nos hemos ido al castillo de Santa Bárbara, dispuestos a pagar por subir en el ascensor. Hoy el Sol brillaba mucho y la máquina que se encarga de cobrar los viajes del ascensor estaba rota, así que hemos subido gratis con otro puñado de guiris más, ingleses la mayoría. Hemos hecho unas fotos, nos hemos tomado algo (nos hemos quedado con ganas de playa) y nos hemos ido a la Explanada, a comer al McDonald’s. Ella un McMenú de BigMac con patatas medianas normales y una Coca Cola Light mediana. Yo un McMenú de Big BigMac, con patatas Deluxe grandes y Coca Cola Light grande. Previamente me he comprado El Jueves, en un kiosko y nos hemos puesto a comer mientras hablábamos. Con ella siempre tengo algo que contar, jamás nos callamos. Cuando nos hemos terminado el fast food hemos ido a la rambla, directos a la Cope y al Havana. La rambla tiene todo lo que me gusta: edificios modernos, un Pans & Company, un Kentucky Fried Chicken (KFC), un Bocatta, la Cope, una tienda de ropa para putas, el Tryp Gran Sol, el Banco De España, etc. Es una rambla muy entretenida y larga, muy larga. Ella me ha hecho varias fotos por la rambla, tras la sesión del castillo.
Estoy ya en casa. Me ha costado mucho hacer todas las fotos porque las pilas se han agotado al máximo. La última foto que he podido hacer es la de la Renfe, agotando así las últimas pilas por completo. Creo que la sesión está bastante bien, así que disfrutadla. Esta noche voy a dormir, que lo necesito y a leer un poco, que el día hoy ha sido intenso.
Estas cuatro fotos las he hecho hoy, tienen escasas horas. El viernes tengo que ir a recoger el carnet de la biblioteca. El debate de ayer, si no es por Coen no funciona, ¿eh? Creo que hay mucho que debatir sobre el valenciano. Bueno, en realidad no hay nada que debatir, porque es un dialecto, pero si piensas que no es así, ahí tienes el foro. Me interesa saber qué es de tu vida, qué opinas. Un beso.