Carolina Ferre de botellón

Como estaba previsto que pasase, sucedió la desgracia: adiós a Carolina. Me reí mucho con el personaje de Jennifer López, me pareció muy original y la actriz esta creo que sale en el patético ‘Camera café‘, ¿no? Me suena su gepeto. El caso es ese, aunque hoy Vertele y demás sólo cuentan que se han cargado el programa, sólo aquí podréis saber la escalofriante noticia del millón doscientos mil euros que le va a tener que embolsar Telecinco a El Terrat por los cinco programas que quedan por emitir y no se emitirán (a 240.000 euros por programa). A eso le sumamos la multa por contraprogramación, que es doble debido a que son dos cambios en 15 días (creo yo), he buscado en Google y pone por ahí que son 350.000 euros. No sé, coño, un pastón. Pena de plató, tienen que estar jodidos los carpinteros y los decoradores.
El martes estuve viendo ‘Enfoque’ en La 2 y estaban tratando el tema del botellón cuando, precisamente, me fui de ídem este sábado. Lo hicimos en plan Fanta con Vodka (horrible) y Pantoja & Pumpin’ Dolls a todo trapo en el coche. En el debate se encontraba la súper escritora Lucía Etxebarría (que habla y posa como si fuese una escritora de verdad, se lo tiene muy bien aprendido) y más gente que ni recuerdo, pero entre los que se encontraban los alcaldes de Toledo (creo) y Segovia, ciudades ambas muy representativas del botellón, debido a que son las dos ciudades con más acumulación de gente de fiesta por metro cuadrado una noche de fin de semana, ¿no? Ah, ¿no? ¿Y entonces qué pintan los representantes de Segovia y Toledo ahí? Pues no sé, pero nos presumían ellos de su sistema tan eficaz; coño, será para menos, si entre Segovia y Toledo no llenan el Molinón.
Lo que iba diciendo, que un espectador propuso trasladar las zonas de ocio de este tipo a zonas industriales, incluyendo servicios de transporte. La Lucía de la Etxebarría oiga, estaba empecinada con que hay que convertir no sé qué tabacalera en un centro cultural porque los críos, o tienen una personalidad de hierro, o no tienen más opción que irse de botellón. Lo gracioso de todo es que algunos siguen empeñados en vendernos la moto de que la gente va de botellón porque las discotecas son muy caras. Pues en mi pueblo, después del botellón, se va a la discoteca, no conozco a nadie que esté de botellón hasta las nueve de la mañana (madre mía).
Y había una señora de invitada que nos contaba cómo sufrió la muerte de su marido, el cual se fue al otro barrio a causa de un infarto por el exceso de ruido que tienen en su vivienda, provocado por la gente que hace botellón. Que si ha llamado a la policía miles de veces, que si vuelan objetos por la ventana de su casa mientras la señora está viendo al Moreno, que si setenta y no sé cuántos decibelios… La mujer estaba hecha polvo. ¿Qué soluciones se le podría dar al problema del botellón?
Guardar en Del.icio.us, Menéame, Digg, Technorati, Yahoo! o Fresqui.







No Comments, Respóndeme o enlázame
¿Tienes algo que añadir a esta entrada?