Back from Barcelona
Ya he llegado. Estoy vivo, aunque mi página ha sufrido un ligero traspiés que se traduce en un par de días fuera de servicio por culpa del dominio. Sí, aunque no lo creáis, Nosolomusica.org lleva más de un año funcionando, aunque empecé el cuatro de abril del pasado año (sí, sí, cuando los blog todavía no estaban de moda). El caso es que es evidente lo dejado que estoy para todo últimamente, incluso para acordarme de mi propia página.
He llegado de Barcelona sano y salvo y me he encontrado con cosas curiosas como esta:

Pero sorprende aún más cuando sigues caminando y te encuentras con esto:

Esta noche o mañana os contaré cómo fue el concierto en la sección de reportajes (haré dos: uno del concierto y otro de Barcelona, como suelo hacer). Os adelanto que el estadio estaría lleno hasta el sesenta por ciento, es decir, bastante poco para tratarse de quien se trata.
El avión no nos sentó mal, aunque se nota que somos primerizos, ya que ni a Valentín ni a mí nos hizo gracia volar en avión. Antes de entrar, nos pasamos por el quiosco para meternos un atracón de prensa. Conociéndonos, ya sabéis que íbamos buscando portadas de Victoria Beckham. En las revistas españolas ninguna, pero en la sección de prensa extranjera (británica esencialmente) estaban todas las portadas ocupadas por Victoria, así que me compré la Ok! y la Star. Al aterrizar, nos encontramos con dos italianos monos pegajosos que estaban preguntándonos por Valentino Rossi y Plaza D’Espanya. Les atendimos en nuestro mejor inglés. Acto seguido, nos sablaron más de mil pesetas en el autobús para llevarnos hasta el centro.
Por la tarde nos pusimos a buscar desesperadamente un sitio para dormir que no nos costase más de sesenta euros entre los dos. Lo más vergonzoso de todo el viaje fue girar una esquina y ver un edificio viejo con banderas colgando, lo que nos hizo pensar que ahí nos podríamos hospedar. Seguimos avanzando unos metros, giramos la cabeza hacia la derecha y vemos que es Liceu, ¿qué os parece? Tras las risas y varias horas de angustia con el “hoy dormimos en la calle” en mente, se nos apareció la pensión Picasso, que se apiadó de nosotros por el módico precio de treinta y cinco euros. Todo muy cutre, pero no estábamos para poner pegas. Dejamos nuestras maletas y nos pusimos rumbo al Palau Sant Jordi: escaleras mecánicas en medio del monte en una zona réplica de la vaticana plaza de San Pedro.
Al día siguiente nos fuimos desde las doce hasta la una y media desde La Rambla hasta la estación de Sants, comimos en el McDonald’s de la estación y, como nos sobraban unas horas, nos fuimos con el metro al Maremàgnum y a la torre Mapfre. Volvimos en autobús (mira cómo resumo todo para que no te duermas) y en el Pans & Company nos atendió un chico que seguramente habría sido contratado escasos minutos antes, porque no tenía ni puta idea de nada. Pero no importa, era muy guapo, tenía unos ojos muy bonitos que brillaban cuando atiende y cara de “no me entero de nada” a juego con la mía de “me da igual, estás muy bueno”. Acto seguido, vuelta a casa. ¿Cuál será nuestro próximo viaje? Mañana más fotos.
Guardar en Del.icio.us, Menéame, Digg, Technorati, Yahoo! o Fresqui.







No Comments, Respóndeme o enlázame
¿Tienes algo que añadir a esta entrada?