Mi última entrada en PC

Aunque iba a ser este martes, al final es mañana (es decir, hoy, viernes, que ahora mismo es la una de la madrugada). Esto lo estoy escribiendo desde mi humilde y obsoleto PC, un Pentium IV de 2,4 ghz y 256 mb de RAM. Me he puesto a reordenar mi habitación pensando en el espacio que ocupará en unas horas el nuevo Imac G5 de la casa Apple. Que no tan nuevo, y es que he escogido la versión anterior, con procesador PowerPC, y es que ahora todos los Apple, desde hace tres o cuatro meses, llevan procesadores Intel, pero mi amiga Paloma se ha hecho con un Imac de la nueva generación… y, en fin, no puede ser más catastrófico, lento, torpe e incompatible. Si ya un Mac es hartamente incompatible, un Mac con Intel lo es aún más, así que he puesto la Fnac patas arriba, y he conseguido uno de los pocos modelos que quedaban en Fnac en todo el país, concretamente 4, 2 en Madrid y 2 en Zaragoza. Como los de Madrid eran de exposición (manoseados y sobados), he optado por uno de los dos de Zaragoza, que estaba en almacén y, aunque es una devolución, me han dicho que está todo correcto (qué peligro y qué miedo). Que siempre estará la opción de pasarse a Linux, pero es un sistema operativo tan espantoso, complicado y demodé como Windows, por muy software libre que sea. Comparto la opinión de mi amiguito Alberto, que muy capitalista él dice que los sitemas operativos se tienen que hacer bien, una empresa privada y poniendo dinero, que lo del software libre es una patraña, resumiendo sus palabras. Pues en parte sí.¿Sabéis que sé planchar? ¡Sí! Plancho. Así planchaba, así, así, que yo me hice una foto de mi tabla de planchar con unos pantalones arrugadísimos sobre el desorden de mi cuarto, y así ha quedado. Mientras plancho puedo pensar en muchas cosas, es como fregar, que al principio cuesta ponerse a ello, pero cuando te pones, relaja.
Ah, por si alguien habla espagueti, la emisora italo-monegasca Radio Monte Carlo está buscando nuevas voces y nuevos talentos. Posibilidad de incorporación inmediata y de conocer Milán. Me ha fastidiado, porque si viviese en Italia, o si hablase italiano al menos, ¡no me lo habría pensado! Además, la cuña del anuncio la hace mi quedirísima Kay Rush, entre otros compañeros, diciendo que, si tienes una fuerte personalidad y grandes ideas, que te subas al carro, neni. Lo que daría yo por trabajar en esa emisora.






