Mi primer macro concierto
Menudo fin de semana agotador. Esta semana ya he terminado de prepararme para ser profesor de informática y la semana que viene empiezo, veremos a ver qué tal se me da. El sábado me fui a Madrid con mi amiga Paloma a ver el concierto ‘La noche de los número 1′ de Cadena 100: viaje de ida y vuelta gratis, comida gratis y concierto gratis. Paga la iglesia. Hice dos reportajes: ‘La noche de los número 1′ y ‘Fotogalerías: Madrid’.
Me di una vuelta por el parque de El Retiro y esta foto es la mejor que me he hecho. Sinceramente, me ha dolido muchísimo la calidad de absolutamente todas las fotos del interior del pabellón, porque mi cámara digital tiene ya dos años y es bastante mala (aunque me costó 250 dolorosos euros en su momento). Intenté hacer las fotos lo mejor que pude, pero es muy delicada con el zoom y si lo haces tiene que ser con trípode, ya que el más mínimo movimiento hace que la imagen salga borrosa y movida. Tampoco usé Flash para no llamar la atención del vigilante, ya que estaba cerca de la valla y supuestamente no se podían hacer fotos allí, por eso las hice rápidamente todas y sin mirar apenas. Pero ahí no queda la cosa. Tampoco supe si Mónica Chaparro fue al concierto y no vi a Rafa Escalada, dos de los tres motivos por los cuales fui al evento. El tercer motivo era Alfonso Arús, que también estaba allí y no pude verlo. Pregunté a los de producción y a los coordinadores y sólo pude ver a Roberto Pablo (¡arriba los Leo!) y a Javi Nieves, del programa ‘100 x 100′. Vamos, que un desastre en cuanto a mis objetivos se refería, pero el concierto me maravilló bastante. David Demaría y Melendi me cayeron bastante mejor de lo que esperaba y los chicos cantan bastante bien. A la salida casi consigo una foto con Fernando Romay, pero me dio vergüenza pararlo otra vez porque ya lo habían parado dos veces antes, pero al menos lo vi.
De Madrid tengo que decir que me gusta todavía menos. Si ya me gustaba poco, ahora menos. Reconozco que se cuidan bastante todos los madriles y, de todos los que vi entre 18 y 30 años, me tiraría al 90 por ciento de ellos. Están bastante bien, pero voy al grano: no soporto tantísimo pijerío. Pero no me refiero a un aspecto pudiente, sino a la forma de hablar de la gente que me crucé. También vi a un montón de adolescentes que no pasaban los dieciséis años y vestían con ropa de El Corte Inglés todos los que vi (Dani, sinceramente, tu crítica se aplica mayormente en tu ciudad). Los niños menores de diez años llevan casi todos el pelo largo (¡horror!) y no pude evitar comparar todo lo que veía con Barcelona: no hay color, sinceramente. Es como comparar el ‘Caiga quien caiga’ de antes con el de ahora, sencillamente es perder el tiempo. Al menos me sirve el viaje para reafirmarme en mi opinión sobre Madrid.
Y hablando de ‘Caiga quien caiga’, el viernes por la noche vi uno de los últimos programas de esta temporada, parece que Telecinco quiere renovarlo. Espero que en la próxima limen el tema de los efectos de post producción que le valen una crítica unánime en ese aspecto.










