Vuelven los ¿hombres? de negro
Nada que ver. O sea, nada que ver, ¿eh? El ‘Caiga quien caiga’ de Wyoming, Caballero, De La Iglesia, Martín y Carbonell ha quedado atrás. No es mejor ni es peor, es distinto; como la canción de Alejandrito: “no es lo mismo”. Como puntuación… un 7. Lo mejor ha sido la cabecera, la productora ha querido que mantenga el mismo formato que el programa original argentino y así ha sido. El público ya no existe, no tiene la participación que tenía en el anterior, ya no están esos cojines lanzándose a la cabeza y ahora las risas enlatadas han aumentado. Aunque es un error compararlo con el anterior, porque, repito: es distinto.

La mejor aparición ha sido, como todos esperábamos, la de Déborah Ombres. Llegó y triunfó, sin defraudar. Los comentarios han hecho que casi me atragante con la cena; sinceramente, hacía mucho que no me reía tanto, gran apuesta por parte de Telecinco. Temas a corregir: Manel Fuentes. Sí, sale guapo y tal, pero “Caiga quien caiga” no es una discoteca y él no es un animador. Si bajase la voz un poco le oiríamos igual, ¿no? Segundo fallo: Eduardo Aldán: ¿qué pinta en el trío? ¿Por qué Manel habla un 60%, Arturo un 30% y Eduardo un 10%? Está ahí para rubricar las gracias de Manel Fuentes, no para algo más. Y, ya que está, podría haber hecho algún reportaje, no habría estado de más. Tercer fallo: los efectos en los vídeos, demasiados. En el anterior formato, los vídeos tenían los efectos justos y oportunos, de forma que cada uno era gracioso y amable, pero aquí llegará un momento en el que agoten. Menos efectos, más tiempo para Aldán y que Manel Fuentes hable, no grite. Esos son los tres fallos a corregir.
Pero, de todas formas, no ha dejado nada que desear. Y ya tengo reportero favorito: Gonzo. Fernándo González es un chico con mucho carisma e ironía que creo que es, tras Arturo Valls, el único que vale de todos. Siento ser tan rotundo, pero es cierto. Nada más ver el avance de los reportajes, sin verle la cara, sólo con oir su voz y oir la pregunta que le hizo a Aznar, dije: “Este es mi favorito”. Mi tocayo y Ramón Bonet han estado bastante secos, les falta rapidez, originalidad, frescura… Sí, son guapos, pero yo quiero un reportero más mordaz. Que Pablo Carbonell no es Ramón Bonet es algo evidente, pero la originalidad de Carbonell y el estilo es algo que le falta a Bonet. Me quedo con Carbonell. Por último, hay que decir que las secciones que hemos visto hoy no son todas, faltan algunas secciones como “¿Qué estará haciendo en este instante?” (ya realizada en ‘La última noche’) y otras que espero aparezcan la semana próxima.
La próxima semana espero que la gente comience a cacarear estos fallos y Telecinco y la productora se percaten y limen los defectos que he objetado, pero vamos, que en líneas generales, el nuevo ‘Caiga quien caiga’ no me ha defraudado en absoluto. Ya tienen mi aprobado.










